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El Ejido ha alcanzado un merecido prestigio internacional por la calidad de sus productos hortofrutícolas y la capacidad de innovación tecnológica en los sistemas de cultivo; pero bajo el conocido empuje económico, deudor de las aptitudes de sus habitantes para adaptarse a un medio físico adverso y transformarlo en una oportunidad de desarrollo sostenible, el municipio presenta otras singularidades que sorprenderán al visitante.

La huella de la historia en El Ejido se remonta mucho tiempo atrás. Aparece ya, en el espacio arqueológico de Ciavieja un asentamiento a principio del Tercer milenio antes de Cristo.

El lugar presenta una secuencia prehistórica ininterrumpida entre la Edad del Cobre, con evidentes paralelos con otras poblaciones de la Cultura de los Millares, y la Edad del Bronce (Cultura Argárica). Más tarde sustentó a una comunidad de comerciantes púnicos y, en la época romana, fue solar de la antigua ciudad de Murgi. Las evidencias arqueológicas sugieren la presencia de una población próspera, de la que dependían una serie de núcleos de población, villas rurales y un puerto, en Guardias Viejas.
A partir del siglo IV la dispersión de la población en el interior se hizo más evidente y, probablemente, en torno al siglo VII Murgi fuese abandonada hasta desaparecer como núcleo urbano.

Durante la época medieval fue una zona ganadera, de ahí la proliferación de aljibes que aún hoy pueden contemplarse en nuestro paisaje, algunos de los cuales tienen un carácter casi monumental. Tras la Guerra de las Alpujarras las tierras quedaron prácticamente despobladas.

En los siglos XVII y XVIII se potencia la expansión de cultivo de cereal en el interior. En la costa siguió la actividad pesquera, con la construcción de almadrabas y la obtención de sal en las salinas. También se construyó el castillo de Guardias Viejas, así como las torres fortificadas de Balerma, Entinas y Cerrillos.

A mediados del siglo XX comenzó el desarrollo de la agricultura intensiva y de regadío. De ahí en adelante, la historia de El Ejido irá unida a este tipo de agricultura, y a la investigación e innovación productiva.

Invitamos al visitante a adentrarse en la historia de este pueblo afectuoso, a disfrutar de sus servicios turísticos y de los recursos que el territorio les ofrece; a conocer personalmente a los pioneros del llamado “Milagro de El Ejido”, compartir sus vivencias y disfrutar de las raíces históricas que alimentaron su espíritu vigoroso y emprendedor. La historia continúa.
 

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